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Clínica María Mil

Entrenamiento funcional: ejercicio sin impacto y bien dirigido

Clases dirigidas de actividad física sin impacto en grupos reducidos: fortalecimiento, core, movilidad articular y elasticidad para prevenir lesiones.

Son clases dirigidas de actividad física sin impacto en una amplia sala de nuestro centro, acondicionada para esta actividad. En ellas se imparten ejercicios prescritos por un profesional cualificado, que te ayuda a sacar el máximo rendimiento a tus capacidades físicas de manera progresiva, a base de rutinas de ejercicios en grupos reducidos.

El preparador físico corrige las posturas y conoce las lesiones de cada persona, para evitar ejercicios contraindicados.

Fortalecimiento que protege tus articulaciones

En nuestras clases se garantiza el fortalecimiento de todos los músculos, sobre todo de los estabilizadores de las articulaciones que equilibran la postura. Así se evitan dolores en ligamentos, meniscos, discos intervertebrales y otras estructuras, al realizar la función articular correcta sin forzar los límites de cada articulación. De este modo evitamos inflamaciones, hernias y otras anomalías producidas por ejercicios incontrolados.

Core: el centro de todo

Trabajamos el core con ejercicios de refuerzo de la faja abdominal y lumbar, estabilizando la zona donde se encuentra nuestro centro de gravedad. Mantener la estabilidad de esta zona nos ayuda a conservar el equilibrio en todo tipo de actividades, tanto en posturas estáticas como en movimiento.

Movilidad y elasticidad

Los ejercicios de movilidad articular de las zonas más limitadas del cuerpo favorecen una armonía de movimiento en la que las articulaciones trabajan de manera equilibrada, sin forzar unas más que otras. Es un movimiento sano que ayuda a evitar la artrosis degenerativa a largo plazo.

El trabajo de la elasticidad muscular prepara los músculos para una mayor potencia de contracción, mejorando su estado trófico y evitando las roturas fibrilares que produce la tirantez de un músculo que no soporta la elongación en un movimiento improvisado. El trabajo de elasticidad, por tanto, evita lesiones.

La suma del aumento de movilidad articular y de elasticidad muscular incrementa la flexibilidad, una cualidad indispensable en muchos deportes.

Una inversión a largo plazo

Llevar una rutina de actividad física saludable te beneficia a medio y largo plazo: el desarrollo de estas facultades te enseña la posturología adecuada para realizar cada acción sin lesionarte, ofreciéndote la mejor calidad de vida durante el mayor tiempo posible. E incluso si aparece un imprevisto difícil de controlar —como un accidente—, la evolución de esa lesión siempre será mejor que la de una persona que no haya entrenado.

En resumen: la actividad física adecuada y progresiva, adaptada a tu evolución y rendimiento en forma de rutinas de entrenamiento, te favorece en todos los aspectos —psicomotriz, mental y emocional— e incluso mejora la calidad del sueño y la recuperación.

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Un artículo no sustituye a una valoración profesional. Pide cita y te orientamos.